¿Qué pasa en tu cuerpo después de comer? El viaje de los alimentos desde el plato hasta tus células
Te sientas a comer, ves un plato con verduras, arroz, pescado, aceite de oliva y fruta. Masticas, tragas y sigues con tu día.
Pero… ¿qué ocurre con todo eso después?
- ¿Dónde acaba el arroz?
- ¿En qué momento aparece la glucosa en sangre?
- ¿Por qué unas comidas nos dejan satisfechos durante horas y otras hacen que tengamos hambre poco después?
- ¿Y qué tiene que ver todo esto con nuestro peso, nuestra energía o incluso con nuestras digestiones?
Nuestro cuerpo está haciendo muchísimo trabajo mientras nosotros simplemente seguimos con nuestra vida, hoy vamos a hacer un pequeño viaje por dentro:
1. Todo empieza antes de tragar
La digestión no empieza cuando la comida llega al estómago, empieza incluso antes. Cuando ves, hueles o piensas en comida, tu organismo comienza a prepararse para recibirla y después aparece la primera gran protagonista:

La boca: Masticar no es simplemente triturar los alimentos para poder tragarlos,También permite mezclarlos con saliva y facilita que posteriormente puedan seguir siendo procesados.
Por eso comer deprisa, casi sin masticar, no es exactamente lo mismo que sentarse y dedicar unos minutos a comer con calma.
2. El estómago no es una batidora
Una vez tragamos, los alimentos llegan al estómago, aquí se mezclan con los jugos gástricos y comienzan a descomponerse todavía más. Pero el estómago no decide por sí solo qué nutrientes necesitas

La digestión es un proceso coordinado en el que intervienen diferentes órganos y señales hormonales. El contenido del estómago va pasando progresivamente hacia el intestino delgado.
Y aquí comienza una de las partes más importantes del viaje.
3. El intestino delgado: donde ocurre gran parte de la absorción
Piensa en el intestino delgado como una enorme superficie de intercambio, aquí los alimentos ya han sido descompuestos en moléculas más pequeñas que nuestro organismo puede absorber.
- Los hidratos de carbono se transforman principalmente en moléculas simples como la glucosa.
- Las proteínas se descomponen en aminoácidos.
- Las grasas, en ácidos grasos y otros componentes.
Y a partir de aquí estos nutrientes pueden pasar a nuestro organismo,
pero no todos siguen exactamente el mismo camino.
4. ¿Qué pasa con el arroz, el pan o la patata?
Cuando comes alimentos ricos en hidratos de carbono, durante la digestión una parte de sus carbohidratos se transforma en glucosa. La glucosa pasa a la sangre y puede utilizarse como fuente de energía.
Aquí entra en escena una hormona que seguramente has escuchado muchísimas veces:la insulina.
Cuando aumenta la glucosa en sangre después de comer, el organismo libera insulina, una de sus funciones principales es facilitar que la glucosa pueda entrar en diferentes células y utilizarse o almacenarse.
Esto no significa que la insulina sea “mala” , de hecho, es imprescindible para nuestro organismo. El problema aparece cuando simplificamos una cuestión fisiológica compleja y convertimos a una hormona necesaria en el enemigo de nuestra alimentación.
5. ¿Y qué pasa con las proteínas?
Las proteínas que comemos no llegan enteras a nuestros músculos, primero se digieren y se descomponen en aminoácidos, después nuestro organismo utiliza esos aminoácidos para diferentes funciones.
Entre ellas:
- mantener y reparar tejidos
- fabricar determinadas proteínas
- participar en procesos metabólicos
- contribuir al mantenimiento de la masa muscular
Por eso la proteína no es importante únicamente para quienes hacen deporte, tu cuerpo necesita proteínas todos los días.
6. ¿Y las grasas? ¿Se almacenan directamente?
Esta es otra de las grandes simplificaciones que escuchamos constantemente: “Si como grasa, mi cuerpo la almacena.”
Pero la fisiología es bastante más interesante, Las grasas también cumplen funciones esenciales:
- forman parte de las membranas celulares
- participan en diferentes procesos hormonales
- ayudan a absorber vitaminas liposolubles
- proporcionan energía
- forman parte de diferentes estructuras del organismo
Por eso una alimentación equilibrada no consiste en eliminar las grasas, consiste en elegirlas y ajustar las cantidades al contexto de cada persona.

Aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacate, pescado azul… La calidad de la alimentación importa mucho más que convertir un nutriente en “bueno” o “malo”.
7. Entonces, ¿por qué unas comidas sacian más que otras?
La sensación de saciedad no depende únicamente de las calorías, Influyen diferentes factores:
- Proteína
- Fibra
- Volumen de la comida
- Composición de la comida
- Velocidad a la que comes
- Señales hormonales
- Estado emocional
- Sueño
- Incluso tu contexto y tus hábitos
Por eso no es lo mismo comer simplemente “algo de 500 calorías” que construir una comida completa que combine verduras, proteína, hidratos y grasa. El número puede ser parecido, La experiencia de tu cuerpo, no necesariamente.
8. ¿Y qué ocurre con la comida que no utilizamos?
Nuestro organismo es increíblemente eficiente, no utiliza absolutamente todos los nutrientes en ese mismo instante, parte puede almacenarse para utilizarse posteriormente. Por ejemplo, el organismo dispone de depósitos de glucógeno y también puede almacenar energía en forma de tejido adiposo, y esto es completamente normal. Almacenar energía no significa que algo haya ido mal, Es uno de los mecanismos que nos han permitido sobrevivir cuando no teníamos comida disponible las 24 horas del día.
9. ¿Y qué llega al colon?
No todo lo que comemos se absorbe completamente en el intestino delgado, algunos componentes, especialmente determinadas fibras y carbohidratos que no se digieren completamente, llegan al intestino grueso.
Y aquí aparece otro actor fundamental:

La microbiota intestinal: Las bacterias intestinales pueden utilizar determinados componentes que nosotros no hemos podido digerir. Durante este proceso producen diferentes sustancias, entre ellas ácidos grasos de cadena corta.
Por eso la fibra no es simplemente “algo que necesitamos para ir al baño”, tiene muchas más funciones. Y también explica por qué un cambio brusco de una alimentación muy baja en fibra a otra extremadamente rica en fibra puede provocar gases o hinchazón.
Entonces… ¿qué deberíamos sacar en claro de todo esto?
Tu cuerpo no necesita que tengas miedo a los alimentos…
No existe un alimento que, por sí solo, “acelere” mágicamente tu metabolismo, Tampoco existe un alimento que automáticamente “inflame” a todo el mundo. Y una alimentación saludable no consiste en conseguir que tu cuerpo funcione como una máquina perfectamente controlada. Consiste en darle lo que necesita y aprender a escuchar cómo responde.
Y ahora piensa en tu último plato
La próxima vez que te sientes a comer, en lugar de pensar solamente:
“¿Esto engorda?” prueba a preguntarte:
- ¿Qué nutrientes estoy aportando?
- ¿Hay suficiente proteína?
- ¿Hay fibra?
- ¿Me ayudará a sentirme saciada?
- ¿Es una comida que disfruto?
- ¿Cómo sienta a mi digestión?
Estas preguntas son mucho más útiles que clasificar cada alimento como bueno o malo, porque comer bien no consiste en controlar cada cosa que entra en tu cuerpo, consiste en entenderlo.
Y cuando entiendes qué ocurre dentro de ti, tomar decisiones sobre tu alimentación empieza a ser mucho más sencillo. Nutrición digestiva

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